Significado de No es oro todo lo que reluce

Qué es No es oro todo lo que reluce:

“No es oro todo lo que reluce” o “No todo lo que reluce es oro” es un adagio habitual que invita a desconfiar de las apariencias y, en su lugar, apreciar la sustancia de la gente y el planeta que nos circunda.

Según con el refrán, lo bueno como cualidad no está en el aspecto exterior, sino en la naturaleza de las cosas o en la sustancia de la gente.

Es por esto que el dicho invita a tener una actitud atenta y vigilante, que sea con la capacidad de sentir aquello que se oculta detrás de las apariencias.

Por apariencias el refrán se puede referir no solo al aspecto físico. Además a las expresiones lisonjeras, a los discursos populistas, a las producciones cuidadas, etc.

El refrán usa la imagen del oro como metáfora del bien o de lo bueno, debido a que se considera un metal precioso y apreciado al que se le asigna, entre muchas otras características, la cualidad del brillo.

No obstante, esta propiedad de brillar o relucir no es única del oro, sino que varios metales de menor calidad y sin valor tienen la posibilidad de tenerla.

De esta imagen se concluye que, de la misma forma que en el planeta material la gente desprevenidas son timadas o estafadas con imitaciones de oro, de esta forma puede suceder en la vida respecto de las relaciones humanas y de las situaciones que vivimos.

Algunas variedades o oraciones equivalentes de este enunciado tienen la posibilidad de ser las siguientes: “no todo lo que brilla es oro”; “No es oro todo lo que reluce, ni harina todo lo que blanquea” o “No todo el monte es orégano”.

Vea también:

  • Líbrame del agua mansa, que de la brava me libro yo.
  • Refranes sobre la amistad.